12.2.08

la procesión automovil

El domingo pasado manejé a la iglesia. (Desde mudarme aquí estoy visitando a varias iglesias.) Inmediatamente me dio cuenta de que los otros automóviles llevaban personas con ropa de domingo, maquillaje--es probable que ellos también estaban manejando a la iglesia. Iglesias.

Me pregunto por qué tanta gente va manejando por todas partes, con tantos rumbos, cruzando y alejándose, para juntarse en una comunidad de fe. Qué extraños somos. Ya acabaron los días en que un pueblo tenía una iglesia y todo el pueblo lo asistía (¡en pie!), los ricos con los pobres, los que prefieren un silencio reverente con los que prefieren una bulla de música.

¿A causa de la Reforma? ¿O a causa del deseo norteamericano para la elección de consumidores?

Quién sabe. Entretanto, la procesión automovil continua cada domingo, un procesión con bastante desorden, pero siempre con el propósito de rezar y celebrar la gracia de Dios. Y yo parezco un consumidor norteamericano también, visitando y visitando hasta encontrar una iglesia "that fits." (Como zapatos, quizás.) Es porque hasta ahora solamente encuentro iglesias en que no se puede reír ni llorar ni hasta moverse la cabeza, tan grave y callado es el ambiente, y voy visitando a otras iglesias para buscar un lugar en que mis orejas débiles pueden escuchar la voz de Dios en las voces de la gente.


2 comentarios:

Verbo... dijo...

eso digo Yo, ya nadie tiene excusa, por lo menos en Puerto Rico, ya que hay iglesias en cada esquina, de diferentes tamaños, color y especies, texturas, clases, etc.

Saludos,

M.

Verbo... dijo...

me gustó la expresión de que estas en la iglesia metida, por el humor del Espiritu Santo.

Un beso hermana en Cristo,

M.