Hasta ahora hemos viajado a través de unas temas de método teológico (o teología fundamental, si prefiere.) Ya es la hora de hablar de cosas más interesantes: los atributos de Dios.
Tema de hoy: ¿Qué significa decir que Dios ama?
Empiezo con un par de puntos claros:
1. Dios no es nosotros.
2. Los sentidos más básicos del amor son la alianza (y su
hesed) y la abertura.
3. El amor de Dios es prior al amor nuestro (o la falta nuestra de amor.)
Porque Dios no es nosotros, hay que evitar frases sencillas como "Dios es amor" donde este "amor" sólo significa el amor humano, y nada más. La Biblia, notablemente 1 Juan, describe Dios como amor--como Juan describe Jesús como pan, luz, agua viva, la vía, etc. Todas estas frases son ciertos pero no en una manera reductiva. No decimos "Jesús es la luz y nada más" porque no somos engañados que el Salvador sólo fue unos fotones.
El amor de Dios no deberá ser confundido con el sentimiento que vende tarjetas de Hallmark, o la mirada fijada que vende diamantes y carros rápidos. El amor de Dios no es un estado de emoción en que se puede enamorarse o dejar de amar.
De la Biblia, los sentidos más básicos del amor son la alianza y la abertura. El hesed de la alianza significa que cuando se hace una promesa, se hace para siempre. El compromiso es irrevocable. En el Antiguo Testamento, los animales se sacrificen en el momento en que se hace una alianza, diciendo que no podemos deshacer una alianza, como no podemos reparar al animal y enviarlo al pueblo. En el Nuevo Testamento, la alianza nueva se hace por Cristo echando su vida en el pan y cáliz. No se puede des-echarla.
Amor como el hesed de la alianza significa vivir en promesas dondequiera nos llevan. Es un compromiso sin escapa. No hay la posibilidad de sacar nuestra pelota e ir a casa.
Amor como el hesed de la alianza siempre vive perfectamente Dios, y nunca vivemos nosotros perfectamente. A ninguna parte en la historia de la alianza vive la gente la alianza con éxito, ni por un rato poquito.
La cosa extraña de la alianza de Dios es que Dios no sólo elige a una persona, o un pueblo, y decidir parar. Dios elige a ciertas personas para hacerles alianzas con ellos. Pero Dios no para con el momento de elección. Hay algo abierto sobre las alianzas que hace Dios. Apuntan al futuro, pero siempre tienen algo que ver con otras personas que no estaban a la mesa cuando se hizo la alianza. Israel está elegido especialmente, pero elegido para ser una luz a las naciones, una casa de rezo para todos pueblos. Creo que apunta a algo básico del amor de Dios. El amor de Dios siempre afirma a su objeto particular, y siempre va más allá de ello, porque siempre hay más objetos particulares a quienes Dios quiere alcanzar. Siempre hay otras ovejas que no son parte de este grey. Siempre hay ramas silvestres de olivo que se puede injertarse a este árbol.
El lugar más enfoquecido en que veo la alianza y la abertura es en las historias de Jesús. Está en una misión de mostrar el amor al mundo. Pero no es una declaración de amor abstracta, a todos lo mismo, dicho en un dicho después de que todos regresan a casa. Jesús demuestra el amor de alianza de Dios día tras día, persona tras persona, dando de comer a los muchedumbres, sanando a individuos. Está radicalmente abierto a todos que le cruzan la vida. No hace prioridades. No maneja su tiempo. Ama a la gente como personas particulares, como sí mismos, y una parte de su amor es el don de su abertura a otros--están afirmados por él, pero no pueden quedarse descansando en su amor, siempre están enviados más allá para amar a otros, para amar al mundo.
El amor de Jesús, como la alianza y la abertura, tiene una receptividad también. Puede deleitarse en el don de perfume echado por sus pies, aún sabe que es el sabor de la muerte así como el deleito--la muerte que recibirá para el amor para la mujer que le baña, el amor para los otros que viven en esa casa, el amor para Jerusalén, el amor para los romanos, el amor para los cosmos.
El amor de Dios es prior al amor nuestro, o la falta nuestra de amor.
Primero, significa que es Dios que tuvo el idea de amor en el primero lugar. Es Dios que revela el amor a nosotros, que nos enseña del amor por amarnos, y que nos da dones espirituales dándonos poder de amar a otros. (esto es la prioridad temporal.)
Segundo, significa que Dios nos justifica antes nos da cuenta que necesitamos justificación. (esto es la prioridad ontológica, y también tiene que ver con la libertad.)
Dios hace alianzas con nosotros antes de que podemos decidir obedecer o no obedecer. Muchas veces las alianzas de Dios tienen bendiciones y maldiciones: haz esto y recibirás más dones de mi, haz eso y te castigaré. Sin embargo, la maldición "No seré tu Dios nunca jamás" no aparece. Esa maldición no es posible. El amor de Dios para nosotros se queda aún si corremos afuera de su amor o tratamos de servir a ídolos. En este punto, que experienciemos un lado más criticador del amor de Dios. Pero todavía es el amor. No se acaba la alianza. A un pueblo desobediente Dios no dice, "Pues, pienso que no estaba mi pueblo"--Dios dice "¿Cómo puede mi pueblo, mi propio pueblito, portarse así?" La seña de Joná es la seña que cuando corremos, Dios no nos para de correr, pero encuentra una manera de alcanzarnos. Aún si corremos tan lejos que consignamos al hijo de Dios a los yermos profundos de la muerte: Dios no nos para de correr, pero encuentra una manera de alcanzarnos, y llevarnos otra vez a la vida.
(Esto es porque soy calvinista y no arminiana. No creo que nuestras elecciones contra Dios pueden anular al deseo de Dios de estar en relación con nosotros. Nada puede separarnos del amor de Dios, ni cosas presentes, ni cosas que vengan, ni principalidades, ni poderes, ni siquiera la libertad nuestra.)
Ultimamente, el Cantar de los Cantares, en todo su eroticismo apasionado, no trata de eroticismo en sí, pero de Dios. Es Dios que es tan fuerte como la muerte, cuya pasión es tan feroz como la tumba. Como amantes humanos, y además más y más grande que nosotros, Dios conoce a nosotros, juega con nosotros, y transforma a nosotros. En todo desde colinas bellas hasta viñedos fértiles hasta miedos de ejércitos hasta la baila alegre de dedos en piel, hasta aún la mirada asustada hacia la boca de la muerte (a que cada alianza de matrimonio hace frente a algún momento)--el hesed de Dios ha visto todo de eso, y está preparado para mucho más.