Habacuc 1.1-4, 2.1-4
Profecía que tuvo en visión el profeta Habacuc.
¿Hasta cuándo, oh SEÑOR, pediré ayuda,
y no escucharás,
clamaré a ti: ¡Violencia!
y no salvarás?
¿Por qué me haces ver la iniquidad,
y me haces mirar la opresión?
La destrucción y la violencia están delante de mí,
hay rencilla y surge discordia.
Por eso no se cumple la ley
y nunca prevalece la justicia.
Pues el impío asedia al justo;
por eso sale pervertida la justicia.
...
Estaré en mi puesto de guardia,
y sobre la fortaleza me pondré;
velaré para ver lo que El me dice,
y qué he de responder cuando sea reprendido.
Entonces el SEÑOR me respondió, y dijo:
Escribe la visión y grábala en tablas,
para que corra el que la lea.
Porque es aún visión para el tiempo señalado;
se apresura hacia el fin y no defraudará.
Aunque tarde, espérala;
porque ciertamente vendrá, no tardará.
He aquí el orgulloso:
en él, su alma no es recta,
mas el justo por su fe vivirá.
Mirando los ejércitos de los caldeos, Habacuc quiere saber que haga Dios. Al mismo tiempo Habacuc tiene una idea inquieta que quizás Dios ya haga algo--y Dios posiblemente use a los caldeos para hacerlo. Este libro, en todos sus tres capítulos, oscila entre «Dios nos vindicará contra aquellos ejércitos violentes y malditos» y «Nuestro Dios, somos nosotros los violentes y malditos, vamos a ser juzgados.» El profeta concluye su oración por decir «Oí, y se estremecieron mis entrañas ... Entra podredumbre en mis huesos» sobre su propia profecía de destrucción... y hasta temblarse y tener nauseas, hasta dar frente a la destrucción posible de todo que ama, hasta ahora, «me alegraré en el SEÑOR, me regocijaré en el Dios de mi salvación. El Señor DIOS es mi fortaleza; El ha hecho mis pies como los de las ciervas, y por las alturas me hace caminar.» (3.16-19)
Imagino que hable ésas palabras últimas con poco fuerza actual. Que ésos pies de cierva son pies que pesan mucho. Que las alturas son su puesto de guardia, de donde sólo se puede ver el ejército mejor.
Hay una palabra interesante al fin del verso 2.1, traducido «cuando sea reprendido» arriba. La palabra es תֹּוכַחְתִּֽי, tokachti. Significa argumento, queja, reprobación o castigo. El sufijo -ti solo significa «mío.» Es ambiguo en Hebreo. ¿Quién se queja contra quién? La Reina-Valera dice «mi queja.» ¿Continua Habacuc su protesta desde 1.2, «¿Hasta cuando?» ¿O es esto Dios reprendiendo el alma de Habacuc por haber ser un capellán rollizo a los orgullosos y avariciosos? (2.4-14)
¿Es Habacuc profeta, réprobo, o los dos?
¿Es el ejército que viene el enemigo de Dios, en caso de que se deba rezar que Dios lo vencerá?
¿O es el instrumento de Dios, por la rotura y reconstrucción de mi vida cómoda, el cortar, quemar y re-plantar de un árbol que acabo de descubrir está putrefacto a su corazón? en caso de que ¡debo rezar que Dios me vencerá a mí!
¿O de repente doy vuelta y descubro que el ejército nuestro es el ejército maldito?
Imagino que hasta capítulo 3, la fe del profeta es la fe de los que pueden perder todo en un latido. En tal momento ponemos todo que tenemos, todo que somos, en los brazos de Dios. Si significa que Dios sólo nos salvará nuestro país por cambiarlo totalmente. Si significa que Dios está a punto de desgarrarme hasta el corazón de mi ser, que la línea entre elección y rechazo, profeta y réprobo, no corre entre personas, sino a través del centro de cada uno de nuestros corazones.
la última frase sobre elección y rechazo viene de la explicación de Barth por Prof. Claude Welch.

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