Como muchos otros teólogos, Balthasar escribe que la revelación de Dios incluye la ocultación de Dios. El Dios revelado es también el Dios escondido.
Según Luther, Dios se revela en Cristo, todavía escondido porque a la gente Cristo les escandaliza y confunde. Cristo no parece ni hace lo que nosotr@s suponemos que Dios parezca y haga. Sobre todo, no suponemos ver Dios muerto en una cruz. Y en algún manera misteriosa, lo hondo de la ocultación de Dios en el Cristo muriendo está relacionado a lo más profundo en nosotros, quizás escondidos a nosotr@s mism@s, pero entendido y aceptado por Dios.
Según Calvin, Dios se revela en Cristo, y escondido porque Dios es grande e incomprensible. Los planes de Dios están hecho visibles en este único hombre, pero hay mucho más de Dios que este único hombre. En Cristo empezamos a ver y tocar el amor de Dios para nosotr@s; no nos acercamos a lo profundo del Dios incomprensible.
En cambio, Balthasar usa una analogia estética (como en todo de Gloria del Señor hasta aquí.) Cuando vemos una pintura u oyemos una pieza de música, percibimos la obra como una obra entera, pero no la captamos en todo. No nos da cuenta cada relación entre las notas. No sabemos todo que pensó el artista. Paradojicmente, si embarcamos en un análisis detallado de la fuga o el biógrafo del pintador, estamos inclinad@s a perder el sentido del forma entero, sino sacar una apreciación mejor de él. Puede ser que los que tienen práctica y educación tendrán una apreciación mejor de la obra que un observador fortuito. Pero puede ser que el observador fortuito se lo nota algo que escapa al conecedor. Y es que cuanto más que estudiamos una grande obra, más nos deslumbra de nuestra incapacidad de captarla--continua revelar más y más a nosotr@s.
Del mismo modo, podemos percibir a Cristo como un forma entero. No es que algunas partes de él son visibles mientras otras se quedan en oscuridad. Él es totalmente presente a nosotr@s, y le podemos percibir, cuando leyemos los evangelios, encontramos a su cuerpo la iglesia, participamos en Comunión o rezamos. Su ocultación se queda en que por eso no llegamos a entender todo que es él, todo que piensa, etcétera. Por eso, según Balthasar, Jesucristo no manda simplemente que sus discípulos aceptan lo que parece imposible y ridículo por fe (por ejemplo, la resurección o la comunión.) Perciben la resurección. Quizás no tienen una explicación científica (o teologica) pero tienen una buena percepción de lo que pasa. Tienen una percepción completa--conocen la muerte y la resurección de Cristo, saben que dio de si mismo en aquella mesa. Por eso, lo entienden, en una nivel que será más cierto que una explicación científica o teológica de la resurreción o la comunión. (Seeing the Form, p. 186-188)
Significa que la revelación es un acto de ocultación, mientras un acto de revelación. Es como conocer por primera vez a una persona muy interesante. Allá está, en frente de la cara, una persona entera con quién se puede hablar y ver. No dejó ningún parte de si misma en el otro cuarto. Pero sólo por conorcerla, ahora se sabe de muchedumbres de cosas desconocidas y interesantes, que antes de conocerla no se tenía ningún idea que existieron.
29.6.07
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada